El ser estudiante de un aula virtual o de un plan de estudios en línea, propone muchas ventajas que a la mente abordan por docenas: es más práctico, muy económico si se considera que no hay que trasladarse diario, es muy cómodo pues se puede estudiar desde casa, realmente los recursos tecnológicos los tenemos a la mano y por fin pueden ser ocupados con un fin productivo y provechoso, etc.
Pero, ser estudiante en línea genera nuevos retos a los cuales quizá no estemos ni siquiera familiarizados, por ello es cuestión de retarse a si mismo y emprender lo que puede ser una de las mejores decisiones de tu vida.
El estudiante en línea debe acostumbrarse a que no debe esperar a que alguien le ordene, a que alguien le indique, simplemente debe tener la iniciativa y la proactividad de conseguir el conocimiento, ayudádose en un entorno colaborativo con otros colegas y con el profesor del aula virtual. Además, las habilidades de lecto-escritura se ven llevadas a un uso por encima de lo habitual, pues el canal comunicativo se transforma en un eje visual donde nuestros limites estarán en función de nuestra habilidad de leer y de comunicar por escrito nuestras ideas de forma efectiva y concisa.
El acostumbrarse a las plataformas poco eficientes y llenas de pestañas e interfaces complicadas y obsoletas puede conllevar un reto pues es difícil llevar un orden de la información y es allí donde surge otro reto, la capacidad de gestionar, discernir, seleccionar y procesar cantidades enormes de información. Este y otros retos se pueden costear sin duda alguna con dedicación y periodos de aprendizaje, todo bajo una dinámica de práctica y ensayo puede concluir con buenos resultados!
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